Omraam Mikhaël Aïvanhov

Pensamiento del jueves 3 de agosto de 2017.

"El amor es con frecuencia un pretexto que permite a los humanos justificar su comportamiento respecto de los que dicen amar. Cuando dicen «Le amo, le amo…» lo han dicho todo, y no se les ocurre preguntarse sobre la naturaleza de este amor y su manera de manifestarlo. Desde el momento en que el sentimiento está ahí, hay que ceder a él. E incluso el razonamiento está prohibido y el intelecto se calla; frente al corazón ocupado en amar, el intelecto no tiene nada que decir. Si se arriesga en decir una palabra, el corazón responde: «¡Cállate! Yo hablo. Cuando el amor habla ¿Qué tienes tu qué decir?»
Un ser evolucionado no cede ante la insistencia del sentimiento. Analiza si es desinteresado, puro, útil no solamente para los demás, sino también para sí mismo. Pero estos casos son escasos. Por eso hay tantas novelas, obras de teatro y películas que narran las aventuras a veces cómicas, pero más frecuentemente trágicas, de los que aman. Si los humanos lograsen hacer trabajar el sentimiento y el pensamiento en colaboración, ¡su amor se manifestaría en formas y colores mucho más bellos!"