Omraam Mikhaël Aïvanhov

Pensamiento del viernes 4 de agosto de 2017.

"Para muchos creyentes, rezar consiste en dirigir reclamaciones al Señor. En vez de reclamar, que tomen conciencia de que el Señor ya les ha dado todos los medios materiales y espirituales para satisfacer sus necesidades, e incluso las de otros, y la oración sólo debe servir para elevarse con el fin de hallar estos medios. Dios ya «ha realizado su trabajo» si se le puede llamar así, y para toda la eternidad; y no le corresponde a Él ahora procurar a los humanos lo que les falta, somos nosotros quienes debemos buscarlo. Y además ¿de qué les sirve a los humanos rezar a Dios para que les de salud o el afecto de los demás, si continúan llevando una vida que les enferma o les vuelve antipáticos? ¿Y de qué sirve rezar por la paz, si continúan siendo interiormente verdaderos campos de batalla?
Por supuesto, toda oración es una manifestación de fe, pero la fe debe ser comprendida como esa fuerza que empuja al hombre a superarse, a sobrepasarse. Podemos decir que existen dos tipos de fe: una inspirada en el esfuerzo, la actividad; y otra inspirada en la pereza, y esta fe, a la que más bien se debería llamar credulidad, es inútil e incluso nociva."