Omraam Mikhaël Aïvanhov

Pensamiento del viernes 26 de mayo de 2017.

"Jesús dijo: «Mi Padre trabaja, y yo también trabajo». Pero ¿quién, incluso entre los Iniciados, puede pronunciar semejante frase? ¿Quién incluso sabe lo que verdaderamente significa trabajar? «Arreglo cosas… me canso… me rompo la cabeza… efectúo intentos desgraciados», esto es lo que pueden decir la mayoría de los humanos. Trabajar, es otra cosa muy diferente. Y he aquí por qué, después de dos mil años, no hemos todavía medido la profundidad de esta frase: «Mi Padre trabaja, y yo también trabajo»; se ha quedado así, inútil, sin sentido. ¿Acaso nos hemos preguntado lo que significa este trabajo de Dios, cómo Él trabaja, y de qué forma Jesús se asoció a este trabajo?
El trabajo de Cristo consiste en purificar, armonizar e iluminar con el fin de hacer que todo se oriente hacia la Fuente divina que, a su vez, vierte sus corrientes de vida sobre la tierra entera. Sólo es digno de decir «yo trabajo» aquél que ha logrado elevarse hasta el Espíritu divino para impregnarse de su quintaesencia y así beneficiar a todas las criaturas."