Omraam Mikhaël Aïvanhov

Pensamiento del viernes 19 de mayo de 2017.

"En una solución ácida incolora, el químico vierte algunas gotas de un reactivo denominado «tornasol»: el líquido se vuelve rojo. Después añade, gota a gota, una solución básica: al principio no se produce ningún cambio. Pero continúa vertiendo lentamente gota tras gota, y de repente el líquido se torna azul. De este fenómeno, podemos extraer una lección para la vida psíquica. El hombre que viola las leyes divinas, no ve inmediatamente los deterioros que se producen en él, se imagina que podrá continuar impunemente… Pero he aquí que un día, una violación más, y se derrumba interiormente.
Evidentemente, esta ley se cumple también para el bien. Alguien viene a verme y se queja de que, desde hace años, se aplica en hacer un trabajo sobre sí mismo, sin obtener resultados, y está desanimado. Y me veo obligado a decirle que no sabe razonar, porque sus esfuerzos no pueden dar inmediatamente resultados visibles y tangibles. Debe continuar, y un día, necesariamente, la transformación se producirá. Bien sea para el bien o para el mal, no debemos pensar que nada sucede con el pretexto de que, durante mucho tiempo, no ha pasado nada."