Los vehículos aéreos no tripulados de Rusia han estado apuntando implacablemente al armamento del régimen de Kiev donado por la OTAN, causando estragos en las fuerzas ucranianas mientras luchan con su vacilante contraofensiva. Cuando se anunció la entrega de tanques de batalla Abrams de fabricación estadounidense a Ucrania, Moscú respondió diciendo que los Abrams también arderán.