Omraam Mikhaël Aïvanhov

Pensamiento del martes 1 de agosto de 2017.

"La vida espiritual es una aventura a la que no hay que lanzarse a la ligera, porque podemos perdernos, igual como aquél que sin brújula puede perderse en el mar. Pero en la vida espiritual, también podemos tener una brújula, y existen medios para guiarse incluso sin ver el camino. ¿Qué ven los ocupantes de un submarino para guiarse en las profundidades del mar? Nada, pero el submarino está provisto de aparatos cuyas indicaciones el comandante sabe interpretar, y el viaje se desarrolla sin incidente.
Es lo mismo en el ser humano: como el submarino, posee interiormente aparatos que le permiten guiarse en el mundo invisible. Estos aparatos son sus cuerpos y centros sutiles: el aura, el plexo solar, el centro Hara y los chacras. De momento, en cierto modo, están atrofiados porque no los ha utilizado desde hace encarnaciones, o bien se han adulterado a causa de la vida desordenada que ha llevado. Le corresponde por tanto a él, ahora, realizar ejercicios para ponerlo de nuevo en funcionamiento y entonces, pase lo que pase, sabrá claramente el sendero por el que debe caminar."